
Si como dijo Carl Mydans, uno se convierte en fotógrafo cuando ha superado las preocupaciones del aprendizaje, creo que nunca me podreís considerar una fotógrafa. Y no lo seré porque a mis 44 años sigo siendo de las que cree más en los caminos que en las metas y más aún, de las que prefieren los caminos incorrectos ya que al no haber sido descubiertos, te permiten innovar y crear y no sólo fabricar o producir.
Por gustarme la fotografía, me gusta desde su griega definición, 'la escritura de la luz' ... y jugar a crear su mejor jeroglífico es la partida más emocionante de todas las que he descubierto hasta el día de hoy. Interpretar sus códigos, oír sus colores, mirar sus sonidos, oler sus sabores y sentir de otra manera para plasmarlo en una imagen de idioma universal, es el mayor y mejor reto que mi imaginación ha afrontado jamás.
Así que dejaré aparte la definición de fotógrafo que creó mi buen Carl y mantendremos que lo que me gustaría ser es una buena cocinera de imágenes, una que utiliza un poco de óptica y equipamiento, otro poco de software y mucho de creatividad como ingredientes de sus recetas en el intento de encontrar la combinación perfecta de todo ello para conseguir suculentos suflés fotográficos.
En cualquier caso y como veréis, mi trabajo está repleto de naturaleza…huele a campo por los cuatro costados de sus paisajes y de todo aquello que lo habita, desde lo grande a lo diminuto, allí donde lo inmenso lo ocupa todo y donde las cosas más insignificantes son los dioses del espacio.
Y procuro no olvidar que siempre hay dos mentes detrás de cada imagen, la mía y la vuestra como observadores.
Ojalá que este espacio os pueda aportar algo y si hay algo en él que despierte vuestra curiosidad me tenéis siempre ahí para intentar satisfacerla. ¡¡¡ Que disfrutéis tanto viéndola como yo creándola !!! y si es así, os aseguro que lo pasareis pipa.
Y ahora, bienvenidos, estáis en vuestra galería.
Hasta siempre,
Cristina